¿Por qué nos afectan tanto las noticias negativas? Cómo proteger la salud mental ante la incertidumbre

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En los últimos años, la sensación de vivir en un contexto de incertidumbre constante se ha intensificado. Conflictos internacionales, crisis económicas o emergencias globales ocupan titulares a diario, mientras que el acceso permanente a la información a través del móvil hace que estemos expuestos a la actualidad prácticamente sin descanso.

Aunque estar informado es importante, la exposición continua a noticias negativas puede afectar al bienestar emocional. Estrés, ansiedad o dificultad para desconectar son algunas de las consecuencias más frecuentes de este consumo constante de información.

El miedo: un mecanismo natural que puede desbordarse

Tal y como explica el Dr. Ortega, psiquiatra de la Dirección General Médica de ASISA, el impacto de estas noticias tiene una base profundamente humana:
“El ser humano tiene el miedo como mecanismo de supervivencia y esto funciona como una mancha de aceite, que tiende a extenderse y a impregnarlo todo”.

Este sistema de alarma, fundamental para nuestra supervivencia, puede activarse incluso cuando los acontecimientos ocurren lejos. La capacidad de empatía y de anticipar escenarios hace que la información tenga un gran poder emocional.

Además, añade el especialista, lo lejano puede generar más inquietud porque no está amortiguado por la familiaridad: “en las cosas cercanas podemos sentirnos más seguros porque confiamos en lo conocido, pero lo que está lejos carece de ese efecto calmante”.

El fenómeno del doomscrolling

En este contexto, ha surgido el término doomscrolling, que describe la tendencia a consumir de forma compulsiva noticias negativas en el entorno digital.

Los algoritmos de redes sociales y plataformas informativas favorecen este comportamiento, al priorizar contenidos que generan reacciones emocionales intensas. A esto se suma el diseño de “scroll infinito”, que facilita que una consulta puntual se convierta en largos periodos de exposición a información preocupante.

Desde el punto de vista clínico, este hábito puede intensificar los mecanismos de ansiedad. Como señala el Dr. Ortega: “el miedo pone en marcha reflejos fisiológicos y psicológicos muy potentes, que son los que fundamentan los trastornos de ansiedad”.

Sobrecarga informativa: cuando no podemos procesarlo todo

Otro concepto clave es la llamada fatiga o sobrecarga informativa. El problema no es solo el contenido, sino también la cantidad.

“El ser humano tiene una capacidad limitada de procesar información y digerirla emocionalmente”, explica el Dr. Ortega. “Si a eso se suma la búsqueda constante de estímulos y novedades, se producen desajustes entre lo que recibimos y lo que somos capaces de procesar”.

Esta saturación puede generar una sensación de desbordamiento emocional, dificultando mantener el equilibrio entre pensamiento y emoción.

Señales de alerta: cuándo parar

No siempre es fácil identificar cuándo el consumo de noticias está afectando a la salud mental, pero existen señales claras. Según el Dr. Ortega, debemos prestar atención a:

  • Tensión mental o corporal persistente.
  • Dificultad para controlar pensamientos o reacciones.
  • Sensación de inquietud constante.
  • Problemas de sueño o descanso.

“La verdadera salud mental se caracteriza por la armonía y la moderación. Cuando este equilibrio se pierde, debemos empezar a preocuparnos”, señala.

Cómo gestionar la incertidumbre y reducir el impacto

Ante un contexto de incertidumbre global, no siempre es posible eliminar la preocupación, pero sí aprender a gestionarla mejor.

El Dr. Ortega destaca una estrategia fundamental: “hablar con nuestros allegados y compartir la carga emocional es la principal estrategia de afrontamiento del ser humano”.

Además, recomienda aceptar ciertas limitaciones: “No querer estar enterados de todo. La incertidumbre del futuro hay que aceptarla y aprender a convivir con ella”.

Desde un punto de vista práctico, limitar la exposición a la información se convierte en una herramienta clave:

  • Establecer momentos concretos para informarse.
  • Evitar el consumo constante o automático.
  • Reducir el uso de redes sociales si generan malestar.
  • Priorizar actividades que favorezcan el bienestar.

El papel de las redes sociales

Las redes sociales amplifican el impacto emocional de la información. “Hacen saltar por los aires las limitaciones normales que antes regulaban cómo circulaban las noticias”, explica el Dr. Ortega.

No obstante, también pueden tener un lado positivo: espacios donde se genera reflexión, contexto y relativización.

En cuanto a la edad, no hay un patrón único:

  • Los jóvenes pueden verse más afectados por falta de experiencia.
  • Los adultos pueden tener más dificultad para relativizar.

¿Cuándo consultar con un profesional?

Buscar ayuda profesional es recomendable cuando la ansiedad o el malestar superan los recursos personales.

“El momento llega cuando uno percibe que sus propios recursos son insuficientes”, explica el Dr. Ortega. También conviene consultar si aparecen síntomas como:

  • Ansiedad persistente
  • Palpitaciones o tensión muscular
  • Cambios en el estado de ánimo
  • Llanto frecuente
  • Trastornos del sueño

Recuerda

El miedo es un mecanismo natural, pero puede intensificarse con la exposición constante a noticias negativas. El doomscrolling puede aumentar la ansiedad y el malestar emocional.
Nuestro cerebro tiene límites para procesar información, y superarlos genera sobrecarga.
Si la preocupación o la ansiedad se vuelven persistentes, es recomendable buscar ayuda profesional.

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