¿Se puede prevenir el glaucoma?

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El glaucoma es una enfermedad ocular crónica que puede aparecer cuando aumenta la presión intraocular, lo que, con el tiempo, daña el nervio óptico. La pérdida de visión causada por el glaucoma es irreversible. Por eso, aunque prevenir el glaucoma no siempre es posible, sí se puede detectar a tiempo y tratarlo de forma adecuada.

Cerca de un millón de personas tienen glaucoma en España, y se estima que alrededor del 50% desconoce que tiene la enfermedad, ya que en sus fases iniciales suele ser asintomática. Esto dificulta su diagnóstico temprano y retrasa el inicio del tratamiento, lo que refuerza la importancia de acudir al oftalmólogo regularmente.

Claves sobre el glaucoma

La edad es el factor más determinante del glaucoma: su prevalencia aumenta con los años y se duplica aproximadamente por cada década a partir de los 40, especialmente a partir de los 60.

En España, la prevalencia se sitúa en torno al 2,1% en personas mayores de 40 años, una cifra similar a la observada en otras poblaciones caucásicas. A nivel mundial, se estima que podría afectar a 111 millones de personas en 2040, consolidándose como una de las principales causas de ceguera.

Aunque no tiene cura y la pérdida de visión es irreversible, el glaucoma puede tratarse reduciendo la presión intraocular. Además, un control adecuado permite frenar su progresión y preservar la visión a largo plazo.

4 hábitos que pueden ayudar a prevenir el glaucoma

Existen hábitos cotidianos que contribuyen a mantener una buena salud visual. Son medidas sencillas que pueden integrarse fácilmente en la rutina y que pueden ayudar a prevenir el glaucoma. Entre ellas encontramos:

  1. Realizar revisiones oftalmológicas periódicas: especialmente, a partir de los 40 años o si existen factores de riesgo, para controlar la presión intraocular y el estado del nervio óptico.
  2. Practicar ejercicio físico: realizarlo de manera moderada y regular puede mejorar la circulación y contribuir a mantener la presión intraocular en niveles adecuados.
  3. Alimentación equilibrada: una dieta rica en antioxidantes, con consumo habitual de frutas, verduras y vegetales de hoja verde, favorecen la salud ocular general.
  4. Control de otras enfermedades: como la hipertensión, la diabetes o los trastornos del sueño, que pueden influir en la circulación de la sangre en el ojo.

Aunque estos hábitos no sustituyen al tratamiento médico ni pueden prevenir el glaucoma por sí solos, sí forman parte de un enfoque integral de cuidado visual que puede contribuir a preservar la visión a largo plazo.

Recuerda

Cerca de un millón de personas tienen glaucoma en España, y se estima que alrededor del 50% desconoce que tiene la enfermedad.
El glaucoma no presenta síntomas en fases iniciales y, al avanzar, puede afectar la visión periférica y provocar dificultades visuales.
Las revisiones oftalmológicas periódicas, el control de la presión ocular y hábitos como el ejercicio moderado ayudan a preservar la salud visual.